martes, 8 de octubre de 2013

Frenesí

¿Recuerdas que nunca te lastimaría?
Te cuidaría noche y día
Conservar tu mirada inocente y tibia
Descuida
En mí confía.


Esas fueron mis palabras,aquel día en el que no me sentía normal...ansioso
Las manos me sudaban,y la cara me picaba.
Ahí estaba Lucrezia,tan bella y tan calmada,con un semblante que reflejaba gusto por verme.
Siempre me recibía saltando,jugando,sonriendo y alterándome,esta vez no fue la excepción.
-¿Qué te pasa? Te noto curioso..un poco..distraído,sin tu mirada diligente.-
Ella posiblemente ya había notado eso,el maldito estado del cual yo desconocía el nombre en ese momento.
Fuí al cuarto a recostarme,a calmar mis ideas,pero alguien..o algo,no me dejaba estar feliz en mis pensamientos.
-Ven,mi pequeña,necesito tu calma. Al instante reposaba a mi lado como cada noche,hoy fue diferente,nunca jugaba con mi cabello.
-Algo te pasa,algo malo,algo que te altera mucho,¿Hoy,ayer,antier,que pasó?-
Ciertamente no era la primera vez que me sentía así,mi madre dice que después de la muerte de mi padre tenía varios episodios de ese estado anímico.
-No pasa absolutamente nada- le susurré.
Dos días después empezaba a alucinar,esta sensación desconocida iba ganando terreno;mi mente nunca fue retorcida o poco cuerda,era tan cuerdo que bien sabía que algo pasaba,pero tan ignorante que no podía actuar contra ello de manera efectiva.
Tomé a Lucrezia conmigo,la llevé a la cama y de ahí mi memoria se fragmentó.
Mi pesar aumentó,mi alma prefirió la calma que seguir luchando con esta sensación,terminé asimilando las cosas muy tarde.
-Hola pequeña traviesa,en ti saciaré mi ansiedad y mi dolor-
Ella pensó que se trataba de un juego,siempre empezaba besando su cuello,dándole caricias en el pelo,y envolviéndonos en una sábana.
Recuerdo...recuerdo su voz quebrándose,de la forma más sublime que alguna vez tuve el placer de provocar y escuchar,sus uñas rasgando mi espalda me decían que todo iba bien.
-Ya no,detente,hazlo ahora porfavor- suspiraba
Siempre supe que en el fondo esto estaba mal,ella no tenía la culpa,sabía que esto me iba a doler.
Empezó a gritar,temblorosa y llena de miedo,su voz se apagaba y sus uñas se acababan,incrustadas cada vez más en el trozo de carne que solía ser mi espalda.
Sus dedos,ya sin uñas,dejaron de luchar,aliviando el dolor de mi espalda:su voz se apagó,en un beso aspiré su último suspiro de alma hacía la mía,yo estaba en calma.
Fue la primera vez en toda mi vida que me sentía en completa calma,mordía su yugular hasta que desangró,intentó defenderse pero sólo dejó heridas en mi espalda,esa pared que había evidenciado la brutalidad de mis actos,ardiendo intensamente por cada rasguño,cada grito,aún cierro los ojos y la recuerdo retumbando mis oídos.

¿Recuerdas que nunca te lastimaría? Traté de hacerlo,porque fuiste la única que amé con esmero,por la cual luché más
Te cuidaría noche y día,para asegurarme de que fueras mía.
Conservar tu mirada inocente y tibia,en mi memoria,intacta
En tus mejillas yace hoy fría.
Descuida,en mí confía,que tu amor fuer para toda la vida,y tu dolor abarcó más que ésta,mi frenesí,mi enfermedad,te veo en la sábana,lloro,no sé que hacer.
¿Me toca pagar? No lo sé,si algún día te vuelvo a ver...prepárate.